"Un piano para los masáis". Entrevista a Miguel Ángel Moreno sobre su nueva novela.


Mañana la editorial Roca lanza a las librerías "Un piano para los masáis", el nuevo trabajo del escritor Miguel Ángel Moreno. El próximo lunes 19 de junio, el autor de la trilogía "Praemortis" estará presentando su nueva novela ambientada en la África colonial alemana de 1905 en la Fnac de Callao, a las 19:00.


Miguel Ángel y yo unimos nuestras plumas junto a Pedro Pablo G. May para un proyecto de serie de televisión con idea original de Juan Pedro Boluda, director de Overview Studio. Por ello, es para mí un honor abrir la sección de entrevistas de Quills con la charla que tuvimos acerca de su novela en una terraza del Retiro.


  • ¿Qué vamos a encontrarnos en “Un piano para los masáis”?

Mi editora la describe como una novela atmosférica porque te introduce en una época de la historia y hace que vivas allí. Vamos a encontrarnos una historia que está ambientada en las colonias alemanas en Tanganika (aunque cuando estaban los alemanes, se llamaba directamente África Oriental, no tenía un nombre concreto). Allí cobrará vida la historia de los hermanos Kast, dos alemanes, Bertram y Franz, que se van con sus mujeres, Jocelyn y Gerlinde, a regentar una plantación. Vivirán todo el periodo de lo poco que duraron las colonias alemanas en esa zona, porque se las quitaron los ingleses después de la I Guerra Mundial. Vamos a a ver toda esa época convulsa, que es muy corta, pero intensa, a la vez que se muestran los conflictos entre los hermanos Kast, y entre Bertram y Jocelyn, su mujer. Una historia de amor e independencia en el África colonial.


  • Háblanos de Jocelyn y Bertram. Veo un contraste entre ellos que, sin duda, enriquece la narración.

La historia se ve desde el punto de vista de varios personajes. Por un lado, está el amor que siente Bertram hacia su hermano y hacia Jocelyn. Por otro lado, es la historia de Jocelyn, de cómo ella se marcha siguiendo a su marido que a su vez va siguiendo a su hermano. Jocelyn va allí pensando que el clima puede hacerla enfermar y acabar con su vida y, a pesar de ello, se va por amor. Luego vemos que en realidad es una mujer más fuerte de lo que ella piensa.


Bertram es un hombre con carácter que intenta ser todo el rato una buena persona, pero le cuesta. Cuando le escribí tenía en mente a algunas personas que conozco que tienen un fuerte carácter. Personas que quieren ser buenas, pero que no pueden evitar encenderse cuando se enfadan o discuten.


  • Bertram, a primera vista, parece algo juzgador.

En realidad es sincero. Es una persona que no se calla nada y eso le acarrea problemas. Quizás la mayoría de las personas juzgamos a los demás pero nunca lo decimos. Bertram no tiene temor a exteriorizarlo.


  • Supongo que eso también es lo que le hace atractivo.

Puede ser. Bertram está sacado de alguien real. Esas personas pueden tener las cosas más complicadas a lo largo de la vida. Personas que no puedan evitar encenderse, no puedan evitar juzgar a alguien de una forma que puede resultar muy cortante. Bertram es así.


  • (Bromeando) No tiene habilidades sociales.

(Entre risas) Sí, ese es su problema. Las habilidades sociales.


  • Ahora vamos con Jocelyn.

Cuando empecé a escribir, la veía como una persona muy dependiente, muy débil física y anímicamente, intelectualmente pobre, pero, según avanza la historia, va desarrollando una personalidad fuerte. África la obliga a sacar una parte de sí misma que tenía oculta, que me ocultaba también a mí como autor. Yo pensaba que iba a morir, pero de pronto ella se escapa de esa idea y empieza a luchar por su vida, por sobrevivir, por estar allí.


  • ¿Encuentra alguna meta más allá del amor a su marido?

Exactamente. Ella se va dando cuenta de que es una mujer perfectamente independiente y es una independencia que también tiene que ver con la de la zona de África. A medida que África intenta luchar por su independencia, Jocelyn se da cuenta de que ella es una mujer muy capaz por sí misma de conseguir todo lo que se plantee. Me sorprendió, porque yo en un principio no pensé darle esa historia. Cobró vida por sí misma.


  • ¿De qué influencias se nutre esta historia?

Mi estilo está muy inspirado en lo cinematográfico. En lo literario tengo una fuerte influencia del romanticismo. Siempre había querido escribir una novela que hablara sobre las pasiones humanas, que tratara las relaciones entre familia, toda la convulsión que puede llegar a haber dentro de una persona. En cuanto a cine, una película como “Leyendas de pasión” con Brad Pitt creo que es lo más aproximado a lo que he escrito.


  • Tres adjetivos para definir tu estilo.

Yo diría que soy muy visual. Por eso me han dicho que esta novela es atmosférica. Tengo mucha influencia del cine y eso se plasma cuando escribo. Diría que también soy lírico. A veces puedo llegar a ser poético sin llegar a caer en lo barroco.


  • O en lo cursi.

(Entre risas) No, o eso espero. En cuanto a la forma de narrar historia, soy directo y dinámico, siempre está pasando algo. Cuando lo leyó la editora de Roca, me dijo que no había tenido que quitar ningún capítulo porque no había paja.


  • ¿Cómo fue el proceso de escritura? ¿Parte más dura (si hubo)? ¿Parte más emocionante?

Hubo partes duras. La documentación fue complicada porque hay poca bibliografía aquí que hable sobre las colonias alemanas en África. Encontré algunos libros en la biblioteca de la Universidad Complutense que hablaban un poco por encima y por ahí empecé. Luego también vi algunos documentales, pero enseguida tuve que pasarme al inglés y alguna cosa en alemán. En la escritura también viví momentos complicados. Todavía recuerdo cuando escribí un capítulo en el contexto de la revolución de los maji-maji, una rebelión muy grande e importante. Escribí un episodio que me pareció genial y se me borró entero. Tuve que volver a escribirlo. Quería plasmar el sentido que había conseguido la primera vez y me costó como dos o tres intentos hacerlo.


Hay capítulos que han sido muy duros porque hay parte de Bertram que tiene que ver conmigo y con ciertos aspectos de mi pasado. Cuando Bertram es perseguido por las hienas yo estoy contando algo muy íntimo, muy profundo. Las hienas son una metáfora de algo que me sucedía por dentro y que, de algún modo, necesitaba salir a la luz en forma de narración.


El final de la novela también fue muy duro para mí. Me costó mucho escribirlo. Por otro lado también he hecho muchas correcciones. Perdí la cuenta a partir de la sexta. Pero diría que más que las correcciones, la parte más dura fue escribir el final.


  • ¿Cuál sería la banda sonora perfecta para "Un piano para los masáis"?

Cuando escribo, elijo una lista de bandas sonoras para meterme en la historia. Me decantaría en este caso por la banda sonora de Amistad, de Steven Spielberg. Los temas compuestos por John Williams para esa película son perfectos para esta novela. Ahí lo dejo.


  • ¿Cuál fue el momento en el que decidiste “voy a contar esta historia”? ¿Por qué decidiste viajar al África colonial alemana en 1905?

Me llegó solo, como casi todas las ideas que se me ocurren. Por eso siempre llevo una aplicación en el móvil para tomar apuntes, porque las ideas llegan cuando uno menos se lo espera. Antes solía llevar una libreta, pero me he adaptado a los tiempos que corren


  • ¿Habías leído sobre el tema antes?

Leí después de tener la idea. Yo no sabía nada del África oriental alemana.


  • ¿Pensaste “quiero hacer una historia en el África colonial” y empezaste a buscar recursos?

Estaba viendo una película que se llama “El hotel Marigold”, que trata sobre un grupo de ingleses que se van a un hotel en India. Había un personaje muy hosco interpretado por Maggie Smith que me llamó mucho la atención. A partir de ahí empecé a tirar de la cuerda y luego un día, viendo la televisión, vi un documental sobre África y el Kilimanjaro. Comencé a leer un poco de la historia de cómo se habían forjado las colonias y vi el germen de una novela.


  • ¿Qué querías contar con "Un piano para los masáis"?

Hay varias cosas. Por un lado está la relación que tienen Jocelyn y Gerlinde, su historia de superación. Por otro lado está la propia novela histórica, la historia sobre África, y por otro, la historia de Bertram. Siempre me ha llamado la atención esa clase de personalidad. Cuando era protestante, una de las cosas que me hacían pensar mucho era que había gente que lo tenía más fácil para no pecar. Otras personas por su carácter lo tienen más complicado. (Entre risas) Yo me decía “Esta gente tiene que estar pidiéndole perdón a Dios todo el rato”.


  • Bertram es uno de ellos.

(Se ríe) Claro. La clave es que dices que espiritualmente hablando es injusto que haya personas que por el carácter que han heredado, con el que han nacido o con el que les han educado lo tengan más complicado para sentir una paz de espíritu. Ya no entro en la religión, hablo de sentirse bien con el mundo y con la gente que te rodea. Me pareció muy curioso el hecho de entrar dentro de una persona así, de alguien que realmente tiene difícil las relaciones sociales, caerle bien a la gente, llevarse bien con las personas que quiere, no hacer daño a esas personas.


  • Sin desvelarnos demasiado de la historia, ¿Bertram termina aprendiendo algo sobre sí mismo?

Al final de la novela hay algo de eso, pero no diré más. Él ama profundamente a su esposa y quiere muchísimo a su hermano. Tiene un amor dividido. Durante toda la novela está luchando por ellos dos. Todo lo que sucede, la revolución de los majii-maji, la I Guerra Mundial... está poniéndole barreras para estar con sus seres queridos. Él se esfuerza por ser buena persona, pero lo tiene complicado.


  • Bertram parece un hombre de carácter, pero no una persona malvada en esencia. Creo que esa distinción es importante. Tiene una lucha interna compleja, pero no es un Yago, una Lady Macbeth o, por poner un ejemplo más actual, un Tywin Lannister. En un balance general, ¿dirías que es un “cabrón encantador”?

No sé si le describiría así, porque nunca me esforcé por hacerle atractivo. Creo que Bertram atrae porque el lector puede sentirse identificado con sus esfuerzos por mejorar como persona y porque, al final, no le percibe como alguien malvado. Lo que está claro, es que Bertram querría ser diferente a como es.


  • Salseo intelectual. ¿Has descubierto algo de ti que no esperabas mientras escribías esta novela?

Te diría que no. Esta novela más bien me ha reconciliado con algo que tenía yo dentro desde hacía mucho tiempo. Fíjate, me recordó un poco a (vamos a meternos en salseo intelectual) a "El jugador" de Dostoievski. Dostoievski tenía problemas de ludopatía y en cierta medida cuando escribió “El jugador”, se estaba exorcizando. Para mí, "Un piano para los masáis" también es un exorcismo que yo necesitaba. Tenía quizás que poner en paz mi espíritu con algunas cosas y esta novela me ha ayudado a un nivel muy personal, en realidad.


  • Después de siete novelas, llevabas desde el 2012 sin publicar un nuevo trabajo. ¿Qué supone esta obra como autor y cuál es la diferencia respecto a tus anteriores obras?

Es una alegría. La crisis me afectó mucho como escritor. Publicaba en EEUU y cuando llegó allí la crisis me sentí

bastante perdido, porque dejaron de contar conmigo por la complicada situación que tenían. En España era todavía más complicado. Y, bueno, durante ese tiempo yo seguía escribiendo aunque no publicara. De hecho, "Un piano para los masáis" la escribí en 2013. Poder publicar otra vez, al fin, es una alegría enorme.


  • Futuros proyectos, ¿qué línea tienes pensado seguir a partir de ahora?

Tengo buenas previsiones con algunos de mis proyectos. Tengo también muchas ideas; una