Perséfone y el equinoccio de otoño

Aprovechando el equinoccio de otoño, comparto una de las fotos de las primeras sesiones de Sybiliam. En nuestro primer trabajo exploramos mitos oscuros y, por un tiempo, el mito del rapto de Perséfone me estuvo persiguiendo, no solo dentro de la temática y coreografías de Sybiliam, sino en varias de mis creaciones. En Dentro - cortometraje, corto que escribí, puede apreciarse también esa influencia, tal vez de modo más sutil que lo que hacíamos en Sybiliam.

Perséfone, hija de Deméter, es secuestrada por Hades mientras esta recoge flores. La muchacha virgen es arrojada a la estéril tierra del Inframundo, donde pierde su inocencia. Deméter, diosa de la fertilidad, está tan triste que la tierra se queda sin frutos y los hombres empiezan a pasar hambre. Su pena consume los pastos y evita que las flores nazcan, invierte el curso natural de todo lo que crece. Finalmente descubre dónde está su hija y exige a Zeus, juez de dioses y humanos, que le devuelva a su hija... Sin embargo, el rey del Olimpo no puede hacer nada porque la joven Perséfone ha comido de una granada en el Inframundo, por lo que queda atada al reino más vasto irremediablemente. No obstante, terminan llegando a un acuerdo: Perséfone, debido a sus deberes como esposa del señor del subsuelo, pasará seis meses en el Inframundo y otros seis meses junto a su madre. Así, cuando su hija vuelve a la tierra de los vivos, Deméter se alegra, desatando las estaciones de la primavera y el verano, y cuando regresa junto a su marido, su llanto provoca el otoño y el invierno.

Pero ¿quién es Perséfone? ¿Una muchacha cuya inocencia fue corrompida? ¿Una joven que se apartó de su madre al descubrir su sexualidad? ¿Una niña, una mujer? Perséfone está dividida. Es difícil nombrarla. A los ojos de su madre, siempre será la indefensa muchacha que recoge flores para hacer guirnaldas, pero a los ojos del resto de los mortales es la reina del Inframundo, poder, energía, potencia sexual, una divinidad que ha aprendido a domar al peligro. Puede que Perséfone no sea ninguna de estas dos cosas o puede que sea todo a la vez. El cuerpo y las edades también se rigen por estaciones y puede que eso sea lo que Deméter, eterna madre herida, no quiere comprender. O puede que Perséfone, cuando abandona su trono en el Inframundo, finja ante su madre ser la muchacha desvalida que necesita cuidados y atención para complacer a su madre. Ese rol es más trabajoso para ella que el de divinidad del Inframundo, pero, por otro lado, ¿qué puede haber peor que provocar de nuevo las lágrimas de mamá?

En Sybiliam hicimos nuestro pequeño homenaje a este mito, representando a Perséfone sentada en el trono del Inframundo.

Muchas gracias a Alexandra Daermon Fotografía por esta maravillosa foto.

Y feliz equinoccio de otoño a todos.




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© 2020 por Carolina Corvillo.
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