Versos de otoño

Las cortezas de nuestra piel

oscilan al ritmo de la danza de un sauce.

Hemos llegado al punto

en que ya no nos preguntamos

si sirven de algo las oraciones.

Ya no miramos al cielo para blasfemar

contra el aciago demiurgo.

Ya ni siquiera tenemos

pensamientos obscenos

en los funerales.


En el otoño de nuestras vidas

solo nos hacemos una pregunta:

¿a quién rezan los dioses?

En invierno descubriremos

que los dioses rezan a sus tumbas.

Pero todavía algunas hojas

siguen temblando, dubitativas, en las ramas,

y no tiene sentido pensar mucho en ello.

Todavía es otoño,

¿verdad?



©Carolina Corvillo




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© 2020 por Carolina Corvillo.
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