"Dentro" o la censura de Facebook. Desenlace. La Venus de Willendorf y Assassin's Cree



El orden ha sido restaurado. La página de "Dentro - cortometraje" vuelve a estar en funcionamiento. Para quienes no lo sepan, Facebook me envió recientemente un amable mensaje, informando de que habían detectado material que contravenía su política de contenidos, con lo que o modificábamos dicho material o se verían obligados a eliminar la página de forma permanente.


"Dentro", corto dirigido por Facundo Tosso y escrito por mí, será estrenado en breves en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas y esta es la primera vez en toda su trayectoria de promoción (cuatro años desde el comienzo del crowdfunding) que recibe la censura de esta red social. Actuamos rápido y limpiamos el material obsceno que atenta contra toda ley de la decencia y la moral: nalgas de Carolina Clemente fuera, pezones más desenfocados si cabe . Sorna aparte, es algo que no me deja de llamar la atención y que lleva cociéndose un tiempo. Vienen de largo las quejas respecto a que no se pueda mostrar un pezón femenino o unas simples nalgas en un contexto artístico. Facebook censuró a la mismísima Venus de Willendorf, sin duda, un peligroso artefacto erótico que cegará a todos los púberes en busca de material estimulante. Pero, bueno, es un algoritmo, se le puede perdonar. Facebook se disculpó por tamaño error; las estatuas se libran de la criba. Los pervertidos algamotófilos (parafilia que consiste en sentir deseo sexual por estatuas) tienen que estar agradecidos.


No es nuevo tampoco que Facebook está en el punto de mira. Tras el escándalo de Cambridge Analytica y con un público adolescente que considera Facebook cosa de viejos, Mark Zuckerberg se encuentra en plena cruzada por lavar y amabilizar la imagen de la empresa que le ha hecho millonario. Resulta hipócrita que esa limpieza se traduzca en un remedo del "Comics Code Authority" (código creado en el 54 para regular los contenidos inapropiados de los cómics en EEUU). Puede interpretarse como un truco de distracción o como síntoma del avance de una moral neovictoriana (ya me he cansado de utilizar el término "neopuritanismo", hay que innovar un poco). He leído y escuchado todo tipo de opiniones al respecto. Hay quien afirma en tono de esperanza que estos grupos en realidad son pequeños y muy poco influyentes.


Como contraejemplo y sin abandonar el terreno de la escultura se me ocurre, sin pensar demasiado, la censura de las estatuas del último Assassin's Creed, ambientado en el Egipto Ptolemaico, en el que podemos ver a todas sus esculturas con los genitales melindrosamente cubiertos por conchas en su modo "Discovery Tour", un modo al margen del juego creado para que el usuario pueda explorar a sus anchas el antiguo Egipto de una manera novedosa. Según la compañía, la decisión se ha tomado para "utilizar una versión adecuada para todo tipo de público, incluidos los más jóvenes, teniendo también en cuenta las sensibilidades culturales que pueden variar de un país a otro". Excluir para incluir. Mentir para contar la Historia. Hay ocasiones en las que ceder en determinados valores para amoldarse a una moral a todas luces retrógrada, no es ceder, sino conceder, y ahí es cuando se pone peligroso el asunto del buenismo.


Hay quién dirá que hay películas en las que también se altera la Historia. Personalmente, no soy de las que odian Gladiator por su falta de rigor histórico. Cuando existe un fin dramático, cuando la prioridad es el relato y la catarsis, no me parece molesto que se modifique la Historia. El problema con Assassin's Creed es que pretendían ofrecer una experiencia genuina con un fin educativo. En este caso, la prioridad es la propia Historia. Tampoco deja de ser llamativo que no hayan tenido reparo en que ese Discovery tour, con fines didácticos, se asocie al nombre Assassin's creed (credo del asesino), un juego divertidísimo en el que el usuario maneja a un protagonista que pertenece a una milenaria hermandad de asesinos, que no se reúnen precisamente para celebrar la ceremonia del té.


Pero, tranquilidad, no se trata de censura estatal (esa es la jodida), ni mi discurso va hacia el victimismo o la aseveración de que no tenemos libertad de expresión. Hay multitud de fuentes y recursos a los que acudir, siendo niño, adulto o adolescente, para ver pezones de estatuas y pezones reales, mucho más en la era de internet. Las empresas y marcas son libres de establecer sus normas y límites en su comunidad, así como yo soy libre de criticarlas. Pero cuando se trata con el mismo afán censor la pornografía (otro tema que da para largo) y las manifestaciones artísticas, puede que sea momento de plantearse qué deriva está tomando parte del pensamiento occidental y qué importancia se le está dando a determinados grupos, religiosos y no religiosos, ansiosos por controlar y regular la intimidad, por apropiarse vulgarmente, a través de la prohibición y/o el discurso pseudoprogresista, de aquello que nos pertenece única y exclusivamente a nosotros: el poder sobre nuestros cuerpos.


"Dentro" ya tiene su teaser políticamente correcto en Facebook. Como dije en el anterior post, su casa, sus normas. Y, por el momento, las herramientas que me proporciona me son útiles. Para todos los depravados sexuales de la sala, el teaser del pecado sigue disponible en Youtube y Vimeo.


Me despido con el trailer de "El rey pasmado". Aviso a todos los lectores: las aventuras y desventuras de Felipe IV fascinado por el desnudo de un cuerpo corren el riesgo de volver a parecer actuales.

Nota: soberbio Eusebio Poncela encarnando al tentador.




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