Entrevista a Nines Amaro, ilustradora, concept artist, 2D-3D artist.

Hoy en Quills tengo el placer de entrevistar a una artista que llevo siguiendo años y cuyo trabajo no ha dejado de evolucionar. Nines nos habla de su carrera artística, de sus comienzos haciendo cortometrajes caseros con dinosaurios y monstruos hasta sus logros más recientes, entre los que se encuentran dar clases de Arte 2D en Máster de Diseño y Desarrollo de Videojuegos de la Universidad Internacional de Valencia y, por supuesto, sus trabajos más recientes, inquietantes y atrayentes, con un estilo propio muy marcado. También nos da su interesante punto de vista acerca de qué es el arte y de la corrección política en ficción y, para terminar, como no podía ser de otra manera, nos cuenta las historias de Blue y Papo, la encantadora pareja pajaril que llena sus días de plumas y alegría.


  • ¿Cuándo te diste cuenta de que querías dedicarte a las artes gráficas?

Fue más tarde de lo que debería. Siempre me ha encantado dibujar, y no he parado de hacerlo desde los 3-5 años de edad, diría yo. Recuerdo que la gente en el instituto me animaba a estudiar el Bachillerato de Artes, a lo que me negaba afirmando que era mi hobby, el cual no quería convertir en obligación. De hecho, opté por estudiar bachillerato tecnológico. Aun no sabía muy bien a qué me quería dedicar, había fantaseado con la idea de hacer cine, desde mi plena ignorancia y por mi pasión por “Jurassic Park” y su proceso de creación de manos de Spielberg, viéndolo como medio para contar historias (a lo que cabe mentar mis intentos cutres de películas caseras con dinosaurios y monstruos). Mis padres intentaron orientarme, yo me empeñaba en estudiar una carrera (por mi titulitis autoimpuesta y por mi espíritu empollón casi masoquista), y me decanté por Comunicación Audiovisual.


A medida que maduraba y descubría la realidad del mundo audiovisual, me fui desencantando. Para empezar, la licenciatura compartía dos años comunes a periodismo y tenía un gran contenido sobre televisión. Estudiarlo era interesante y los conocimientos que obtuve los sigo agradeciendo. Pero me iba dando cuenta de que no era mi mundo: ni la comunicación, ni el periodismo, ni la tele (que jamás me ha gustado)... y pronto vi que ni el cine, ya que mi espíritu cinéfilo era mediocre comparado con la gente que vivía el cine por el cine. El cuarto y último año de carrera lo recuerdo con desánimo, estrés y mucho esfuerzo, aunque con buenas notas, acorde a mi naturaleza empollona.


Fue con el planteamiento del proyecto fin de carrera cuando empecé a enfocar mi carrera hacia el dibujo: me propuse crear un cortometraje de animación por mi cuenta. Entonces había comenzado a trastear con DeviantArt y subía mis dibujos, veía obras de artistas y me motivaba más ese mundo que el del cine. Así que dediqué los tres meses de verano a trabajar en el corto de forma individual, ya que no me apetecía depender de gente, de medios de la universidad y tampoco existía nadie formado respecto al mundo de la animación o del dibujo, ni siquiera amateur. El resultado, aunque novato, funcionaba, teniendo en cuenta mi nivel entonces y mi desconocimiento formado en la materia, y sentí mucha satisfacción, además de obtener una buena calificación.


Fue entonces cuando comencé a mirar cursos de ilustración, animación y 3D. Pero como imagináis, los precios no eran asequibles, y si quería hacerlo, tenía que pagarlo por mi cuenta. Tras la carrera, con el comienzo de la crisis, estuve un año con cursos del paro para formarme en diseño y 3D, trabajando de teleoperadora y finalmente en diseño gráfico, con un sueldo que me permitió entrar en ESDIP y estudiar lo que realmente me ilusionaba. Y que acabaría siendo a lo que me quería dedicar, más que el diseño gráfico o incluso el 3D.


  • ¿Quieres centrarte en un campo en concreto o prefieres diversificar?

La verdad, nunca lo he sabido bien. A día de hoy, y tal y como están las cosas, lo mejor es diversificar, ser capaz de un poco de todo, pero es cierto que es inevitable centrarte en algo concreto. Yo estaba entre animación, cómic, 3D y concept art, y la verdad es que lo que más me fue gustando fue el concept art. Mas tal y como estaban las cosas de difíciles, he procurado hacer lo que tuviera oportunidad siempre que estuviera relacionado con lo mío. Me he ido alejando del diseño, que me gustaba menos, he abandonado bastante el 3D, porque el dibujo lo disfruto más, y actualmente hago sobre todo ilustración para agencia publicitaria, entre otros encargos. Aunque mi sueño sería hacer concept art de videojuego, hoy en día me contento con trabajar en algo de dibujo y que me paguen como merece un ser humano.


  • ¿Cuál ha sido el trabajo más desafiante hasta la fecha?

Sobrevivir, jajaja. Realmente no lo sé, todo tiene parte de desafío, y a la vez voy sintiendo más seguridad con lo que hago. Trabajar para una agencia de publicidad siempre es desafío en cuanto a tiempos y la importancia de los clientes, que son grandes empresas, pero no me angustio demasiado porque lo tengo más controlado, me conozco mejor trabajando.


Quizás los momentos que me fueron más difíciles, trabajando con el dibujo, fue cuando estuve trabajando en 2016 en HeYou para un videojuego de móvil, ya que yo era junior y la cantidad de trabajo y la situación totalmente nuevas, mientras lidiaba con otras muchas tareas extra freelance... así que pasé bastante estrés pero pudimos cumplir con el reto.


Eso y el haberme aventurado el año pasado a dar clases online de Arte 2D para el Máster de Diseño y Desarrollo de Videojuegos en la Universidad Internacional de Valencia: era la primera vez que daba clases, y a ese nivel, y tenía mucho miedo de no dar la talla o no valer para explicar la materia. Pero a medida que preparaba todo el material y daba clases, me daba cuenta de que sabía mucho más de lo que pensaba, los alumnos aprendían y me valoraban, por lo que fue muy gratificante, aunque requirió muchísimo trabajo previo (y grabar unas videodocencias que me supuso un reto muy grande por mi timidez y miedo delante de las cámaras).


  • ¿Cuáles son tus influencias?

Buf, realmente no sé hasta qué punto los artistas que me gustan influyen en mi trabajo, porque sé que tengo un estilo muy marcado y no sé si destila la esencia de los artistas de los que me nutro a diario. Voy a mencionar artistas que me encantan y que tomo de referencia/inspiración para aprender y mejorar: Anthony Jones, Ayran Oberto, Pascal Blanché, Nivanh Chanthara, TB Choi, Claire Hummel, Benny Kusnoto, Ramón Núñez, Jakub Rozalski, Wootha, Dave Rapoza, Loish, Gabriella Antalli, Phobs, Miki Montilló, Sergi Brosa, Josán González, Karl Kopinski, Guarnido, Otto Schmidt, Pepe Larraz... entre muuuchos otros.


  • ¿En qué proyectos andas ahora sumergida?

Ahora la verdad es que no ando en ningún proyecto en sí. Desde que trabajo gran parte del tiempo como proveedor de la agencia me he centrado mucho en trabajar para que me paguen, y los ratos libres para descansar (o seguir dibujando), porque de trabajar se me olvida vivir. De vez en cuando tengo encargos pequeños, pero lo cierto es que normalmente no hay proyectos prometedores que te garanticen parte del sueldo, y no quiero volver al trabajo de gratis para proyectos que no salen o donde no hay casi dinero. Si quiero mejorar dibujando “gratis” ya lo hago para mí. Podréis ver que mucho de lo que subo son trabajos propios, según me viene a la cabeza, y pruebo a practicar y mejorar.


Sí es cierto que tengo hace tiempo un proyecto de cómic propio entre manos. Tristemente, siendo sinceros, hace tiempo que he perdido motivación en proyectos propios y tengo cierto bloqueo e inseguridad, y falta de ideas. Siento que podría derrochar mucho más potencial pero lo cierto es que a ese nivel no me encuentro muy bien, aunque no dejo de intentar hacer al menos ilustraciones propias, mas no consigo centrarme en un proyecto sólido propio por temas personales.


  • ¿Qué es el arte para ti?

Mucha gente se pone aquí mística en cuanto a explicar qué es el arte para ellos, pero lo cierto es que yo soy menos de bellas artes y más tipo ilustrador-mercenario. No tengo el arte mitificado ni nada de eso, sino que lo percibo de forma más racional o mejor dicho, en el lado friki-comercial. Y eso no quita que me guste mucho.


Para mí el arte es una expresión creativa que se disfruta, simplemente por el hecho de crear, expresarte o disfrutar de lo creado/expresado, a nivel de contenido o formal, pero para mí tiene una parte muy importante de profesionalidad y técnica que no puedo evitar desligar. Quizás por eso no lo disfrute como antes, sino que me obsesiono mucho en la calidad, en contemplarlo como trabajo, y veo como un imperativo el hecho de tener que mejorar, ser mejor cada día y producir trabajo que valga la pena (y por ello, me frustro mucho porque nunca veo que me satisfaga del todo). Supongo que tenía razón con que era peligroso convertir tu hobby en profesión, pero ahora no podría concebir dedicarme a otra cosa. Ciertamente, disfruto trabajando, pero me cuesta más disfrutarlo como hobby.


  • Tu trabajo está lleno de fuerza. Ha evolucionado mucho en muy poco tiempo. Es elegante, vivo, arriesgado, inquietante en ocasiones. Políticamente incorrecto (en el buen sentido). ¿Qué opinas de la corriente de moralina que algunos grupos reclaman para la ficción a través de distintos medios?

Muchísimas gracias por tus palabras, de corazón, porque me cuesta mucho poner esos adjetivos a mi trabajo, ya que nunca veo que sea suficientemente bueno ni sé verlo con objetividad. Gracias de verdad. Sí es cierto y me doy cuenta de que he mejorado y evolucionado, y me alegro por ello porque es mi objetivo, y quiero seguir y seguir. Me alegro oír que a veces es “políticamente incorrecto” jeje. Y la pregunta que planteas es clave y muy interesante. Y tengo una clara opinión sobre ello. Sí, creo que muchos creadores estamos al tanto de esta corriente moralizante en ficción como la llamas. De hecho, un amigo está en guerra contra este movimiento y no son pocos los insultos y acusaciones falsas que ha recibido en cuanto a ello. Creo que casi todos los creadores de contenido, que no se centran meramente en las formas, intentan contar algo: una idea, un conjunto de valores, un concepto. Y no lo veo mal. Yo también lo cuento a veces en mis historias, a mi manera. El problema es querer usarlo como arma propagandística forzando la moral en términos absurdos, con censura y por quedar bien. En puntos en los que representar un mal para denunciarlo lo consideran una apología del mal en sí mismo. Me parece un comportamiento realmente inmaduro y poco inteligente. Limitan al arte en su intención en sí y destruyen la forma de entender los mensajes elaborados o las situaciones representadas. Buscan representar un mundo seguro y naíf, que a nivel artístico está desposeído de interés o fuerza o sentido, y donde el mensaje inteligente desaparece. El poder del arte muchas veces es la transgresión, el contraste o representar una situación difícil para comprender el fondo de la cuestión.

  • No podría estar más de acuerdo contigo.

Vayamos a casos concretos personales. Mi trabajo, por ejemplo. Me gusta el tema de la Segunda Guerra Mundial y la estética nazi. Es algo obvio que se ve pronto en mis trabajos, incluso en mi estética. Afortunadamente la gente a mi alrededor es suficientemente inteligente para comprender que esos trabajos no son apología del nazismo. Y los que lo dudan, es gracioso, porque suele ser gente con algún matiz racista o machista en su personalidad, lo cual es más irónico. En mi caso, la historia de cómic que tengo entre manos se contextualiza en un estilo “Wolfenstein”, donde además de acción, nazis y peleas, toco temas íntimos, personales, desde la identidad a la sexualidad, tema transexualidad, homosexualidad o racismo. Pero no por hacerlo políticamente correcto. Sino porque son temas que me interesan y suelo contarlas de alguna que otra forma en mis trabajos. Me parece mucho más interesante mezclar y enfocar estos temas desde dicha perspectiva, ya que el contexto es difícil, pero no necesitamos crear un folleto propagandístico “happy” donde todos viven en un mundo de igualdad y se respetan para demostrar que no eres homófobo o racista. O mejor, que no eres “fascista”, término que se usa tan a la ligera para quienes no comulgan con la corrección política.

Hace poco tuve una acalorada discusión sobre corrección política en tema de cine. Ya el tema de por sí me enerva por el absurdo de los argumentos. Porque el hecho de contar la historia de una protagonista que supera dificultades haciendo la profesión que quiere, de primeras acaparada por hombres enormes, y que se hace valer y demuestra que es mejor que ellos sin usar fuerza bruta y siendo ella misma, a pesar de que no la tomaran en serio, ya es un contenido “machista”. “Porque no ha representado un contexto igualitario de hombres y mujeres en esa profesión”. La gente “políticamente correcta” no es capaz de darse cuenta de que la historia tiene más fuerza de expresión en un contexto difícil, que por desgracia se da en el día a día, y que lo supera y demuestra que lo vale y es capaz de ello. Y que el mensaje es justamente que ella puede hacer lo que quiere y que vale igual o más que ellos. Pero parece ser que ese contexto difícil confunde y la gente, y niños, en este caso, interpretarían que esa profesión no es de mujeres. Sinceramente, creo que los niños no son tan “gilipollas”, con perdón, como para no entender la idea principal. Hablamos de “Zootrópolis”, sí. A esos niveles llegamos. Me parece importante la representación igualitaria en publicidad, en mensajes corporativos, etc, por supuesto. Pero estamos hablando de arte, de cine, de una historia de desafío y superación donde una protagonista va más allá de lo establecido por la sociedad y alcanza lo que quiere, donde cuentas con más fuerza un mensaje que es “las mujeres valen para eso y más, cualquier cosa que te propongas, da igual tu origen o sexo, o las dificultades que tengas, porque tu valor y perseverancia te harán conseguir lo que quieras, y desafiar las normas sociales”. Pero por lo visto es “machista”. Y “maltratan a las mujeres”. Pues nada. Parad. Que me bajo del mundo.


  • Normalmente no suelo pasar de siete preguntas, pero esta tenía que hacerla. ¿Puedes hablarme un poco de tus adorables pájaros?

Jajaja, me encanta, es todo un detalle que lo preguntes. Gracias. Intentaré resumir. Siempre me han gustado los animales, concretamente reptiles y aves. Pero los loros la verdad es que además de adorables y divertidos, son muy inteligentes, y cariñosos.

Blue (agapornis personata azul) ha cumplido dos años conmigo desde que le adopté desde CRAS (Centro de Recuperacón de Animales Silvestres). Yo quería un pájaro adoptado, pero no es lo común, no existen centros de adopción de aves (en EE.UU. sé que hay santuarios de loros, por ejemplo). Pero en este centro, cuando a veces encontraban a algún agapornis, periquito, etc, lo llevaban allí, así que me apunté a la lista de adopción sin expectativas reales. Cuando me llamaron diciendo que tenían un agapornis. Y así llegó Blue a casa. Desconozco su origen real, si se escapó de una casa, de una tienda o criadero. Llegó asustado y sin domesticar. Estuve un mes de forma intensiva intentando que perdiera el miedo y me cogiera confianza. Fue difícil, se requiere mucha paciencia y saber de lenguaje corporal de aves y cómo tratar con ellos. Pero la verdad es que puso también de su parte, al ser un animal sociable, inteligente y curioso, y a día de hoy es un compañero inseparable. Divertido, cariñoso, gamberro, listo, lleno de energía, charlatán... me acompaña a diario frente al ordenador mientras trabajo o dibujo para mí. Nos queremos mucho, y a la familia, y espero que viva muchos años junto a mí.


El otro pájaro es Papo, una ninfa ancestral. También tiene historia. Mi padre me lo regaló de una tienda de animales el año pasado (2017). Lo cierto es que no tenía buen aspecto. Tenía las plumas de la cola destrozadas y le faltaba plumaje en ciertas zonas. Casi no cantaba y parecía tenso, o ido, constantemente. A la semana sospeché que estaba enfermo. Las aves al ser presas en la naturaleza ocultan signos de enfermedad. Cuando los delatan suele ser tarde. Y Papo ni comía, ni piaba, ni tenía fuerzas para subirse a la percha.. dormía hecho una bola en el suelo de la jaula. Me decidí a llevarlo con una amiga al veterinario. Nos tocó la gorda. Enfermedad de bacteria Chlamydia (enfermedad común y grave en aves), bajo de peso y débil, hígado tocado, úlceras sangrando en el intestino por hongos derivados de la enfermedad... Tuve que dejarle ingresado, pero no tenía esperanzas. Me sentía fatal por ser responsabilidad mía, y moralmente no podía dejarle morir, debía intentar algo. Por suerte, a la semana o diez días pareció mejorar a base de antibióticos, vitaminas, sueros y empapillándole, pero aun seguía enfermo y débil. Necesitaba erradicar la enfermedad y recuperar peso. Lo llevé a casa y durante un mes tenía que dar unas 5 tomas diarias de medicina a la ninfa, y 3 al agapornis por prevención. Mucha mucha paciencia y constancia, era desesperante, porque una vez acabado el antibiótico empezó con candidiasis debido a al medicamento y seguía sangrando por las úlceras, y sin ganar peso suficiente. Por suerte acabó en un final feliz, asombrosamente. Se recuperó y fue cogiendo fuerza y confianza. Ahora canta con potencia, vuela, se pavonea mostrando su ahora hermoso plumaje y deja que Blue le acicale. Es más rancio que Blue, tiene carácter asustadizo y no es tan cariñoso, pero se deja tratar algo y hace compañía. Lo mejor es verle recuperado y feliz, y ver cómo los dos se quieren, aunque Blue a veces sea cargante para Papo jaja.

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© 2020 por Carolina Corvillo.
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